20 de septiembre de 2009

just a walk...



Hoy la desesperación invade mi cuerpo. Tengo ganas de llorar, gritar con todas mis fuerzas, arrancarme la piel, vomitar mis entrañas...hoy no puedo más. Tiemblo desolada observando la ciudad que se extiende ante mí. ¿Por qué estoy aquí?¿por qué no puedo acabar con este dolor? . Una suave ráfaga de viento choca contra mis lágrimas congeladas. Hace frío, mucho frío.. y mi cuerpo se tambalea desorientado. Algo me dice que es hora de marchar, que nadie responderá a mis preguntas, pero mi cuerpo tampoco responde. Necesito a alguien, pero no se a quién. Hecho de menos a alguien, y no sé a quién.. quizás a todos...quizás eche de menos el cariño en general... sea lo que sea me está matando por dentro.

Ahogada por la angustia he decidido ir en busca de mis seres queridos más cercanos, he pensado que quizás ellos podrían llenar el vacío que otros dejaron. Les encuentro en el mismo sitio de siempre, bebiendo como cada viernes.. parecen haberse olvidado un poco de mí. Ya no sé nada de ellos, son como completos desconocidos.

Quizás sea culpa mía, quizás nadie tenga la culpa.. sólo sé que soy un alma olvidada que vaga sóla por esta ciudad a las 4 de la mañana... ¿peligroso? ¿ y qué? si me pasara algo pocas personas se darían cuenta de que he desaparecido, sólo sería una víctima más de la crueldad que nos rodea, esa misma crueldad causante de que una chica cene sóla en la calle una noche más. Aquí estoy sentada ,comiéndome un bocadillo de lomo con queso mientras un borracho me pregunta por qué estoy sóla. Buena pregunta. Este es el tipo de situaciones en las que una ha de salir corriendo pero.. ¡qué diablos! me haría un favor si acabase con mi vida. Le miro desafiante con mis rojos y húmedos ojos y le contesto con un simple ¿y tú?. El pobre borracho suelta algo que no llego a entender del todo y vuelve por donde ha venido...

Ausente continúo mi paseo por esta oscura ciudad recordando los buenos momentos que jamás volverán a ser vividos. También recuerdo a todas y cada una de las personas que conocí esos maravillosos días que comienzan a difuminarse en mi memoria. Lo único que me queda de ellos son unas cuantas fotos digitales que guardaré para siempre y una herida sin curar . Lo único que sé es que siempre recordaré a esas personas que me aceptaron como amiga esos días de verano y me ayudaron a huír de mi sufrimiento. Ya sólo me queda darles las gracias por esos consejos y por llenar mi vida de felicidad y esperanza. Quizás algún día encuentre amigos como ellos entre esta muchedumbre y consiga ser tan feliz como lo fuí esos días con ellos.

Me acurruco en la hierba derrotada mientras la nostalgia me atraviesa como una flecha en llamas. No puedo luchar contra ello... algún día acabará mi sufrimiento.

2 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Se supone que no puedo usar tu nombre, así que utilizaré pequeña.
Pequeña, muchos notamos a veces el sufrimiento de la ausencia de personas, incluso como bien dices cuando están, aún así ya no es lo mismo. Noto también mucho lagrimeo, pequeña, no es bueno llorar mucho, que te desgastas y las sonrisas tras la fina lluvia que cae de tus ojitos no es la misma. Sé que hay algunas personas a las que nunca podré ayudar y sé que tú eres una, pero quiero que sepas que...en fin, noto como si no quisieses alejarte totalmente de todo, mientras sigas queriendo luchar me tendrás aquí, y cuando te canses...en fin, me tendrás pero sabes que no serviré para nada...Pequeña, las cosas cambiarán, en mayor o menor espacio de tiempo cambiarán...y ese día verás esto como un triste recuerdo...y ese día olvidarás...En fin, me despido con un abrazo muy fuerte y un beso. Sigue luchando, aunque sea para servir de ejemplo o para sacar sonrisas en los que tienen fé en ti^^

Anónimo dijo...

Siempre ai mejores tiempos,
no te rindas nunca, recuerda que siempre ai algo por lo que merece la pena luchar.
Un abrazo,parece que lo necesitas.

Angela