1 de junio de 2011

Lost in the darkness

Hoy abrí el cajón de mis recuerdos después de mucho tiempo. Allí estaban mis tres amigas, las tres esperando a que las sacase de nuevo. Les eché una larga y nostálgica ojeada recorriendo sus finos bordes color plata que acababan en mis entrañas. Siempre fieles ellas seguían ahí, esperando impacientes el momento de mi llamada para salir a consolar mi dolor. Al menos eso nunca cambiaría ... ellas siempre estarían a mi lado y por un instante eso hizo sentirme aliviada. Llevaba tiempo sin dormir y las horas de sueño que me había saltado comenzaban a debilitar mi cuerpo. Mis temblorosa mano izquierda recogió del cajón a mis tres compañeras y las sostuvo con fuerza. La derecha, más ágil y segura, sujetaba un pilot de tinta negra que había comenzado a utilizar por primera vez pocos dias atrás. Me fijé en ambas manos confundida y paralizada mientras mis ojos se empapaban de lluvia cristalina. Entonces miré a mi alrededor en busca de algo para secarlos pero mis manos no respondieron. Continuaban sujetando ésos valiosos artilugios que eran  lo único que aún me quedaba, vigilando preocupadas que no se desvaneciesen como siempre ocurre con todo lo que me importa. Intenté tranquilizarlas recordándoles que los sujetos inertes no podían huír de mí pero ellas ya no me creían, estaban demasiado asustadas.
Con la caída de la noche una atmóstera intranquila rodeó mi cuerpo desesperanzado, la angustia comenzaba a comerme por dentro y mis manos seguían sin responder a mis llamadas. Apenada, dirigí la mirada hacia la mesa que tenía bajo mis ojos. Una fría y cruel tormenta parecía haber pasado por ella, inundando cada uno de los dibujos que el pilot negro se había esforzado tanto en hacer. Confusa y aturdida, me quedé mirando la oscura tinta negra que se esparcía lentamente cubriendo con empeño cada hueco sin rellenar del papel. Pronto la oscuridad del pilot negro se apoderaría de cada centímetro y no quedaría ni un sólo hueco vacío en el que comenzar a dibujar de nuevo. ¿Qué haría entonces? Ése papel no era un papel cualquiera... era especial, no será nada fácil conseguir otro igual. Miré profundamente el pilot que mi mano derecha sostenía mientras mis temblorosos y mojados labios murmuraban las palabras que marcarían mi destino -No puedo- . Ésas palabras tuvieron la fuerza suficiente para conseguir debilitar los músculos de mi mano derecha y el pilot cayó al suelo haciendo un estrepitoso ruido que desgarró cada centímetro de mi ser y me hizo vomitar cada uno de mis órganos hasta quedar completamente vacía. Mi mano izquierda se estremeció asustada y se aferró con todas sus fuerzas a los filos de esos tres artilugios que tanto evitaba rozar pues sabía que éso sería letal, sabía que una vez se clavasen en su piel ya no podría arrancarlos. Pero ya era tarde, ya no tenía nada más a lo que aferrarse, era lo único que le quedaba. Su dulce y delicada piel se abrió mostrando la esencia del dolor y un mar rojo cubrió todo mi cuerpo. Una vez más estoy perdida en la oscuridad.

1 comentario:

Angel of Despair dijo...

Genial! Excelente de verdad...