7 de marzo de 2010

Un simple sueño fugaz




La luna asomaba plena y brillante tras la oscura noche del último día de invierno. Ésa noche brillaba de un modo especial, capaz de deslumbrar al más intenso brillo estelar.
Impaciente, la doncella contemplaba a aquella extraña criatura que deslizaba dócilmente sus finos dedos alrededor de su cintura, haciéndola presa de una sensación de ligereza que la mecía suavemente. Con sus ardientes ojos verdes fijos en ella, escaló lentamente por su espalda estremeciendo cada centímetro de su ser, fusionando ambos cuerpos en el más cálido abrazo nunca visto.
La pequeña doncella besó sus suaves y humeantes labios de fuego, que irradiando confianza y seguridad, le llevaron a sumergirse en un mundo totalmente nuevo y desconocido, en un océano de sentimientos y emociones por descubrir que fluían libremente. Sus días de soledad habían llegado a su fin.
Sintió cómo la felicidad invadía cada rincón de su alma, destruyendo todo rastro de dolor que encontraba a su paso. Cerró los ojos lentamente para disfrutar de aquel momento que tanto había ansiado y con un débil gemido, cayó plácidamente dormida en los brazos de su adorado salvador. Entonces y sólo entonces, pudo decir que la vida era bella.

Ojalá este sueño se hiciese realidad...

4 comentarios:

Nerian dijo...

El chocolate hace maravillas :)

SyRisS dijo...

Y que lo digas... el chocolate y otras cosas ;)

Anónimo dijo...

Solo puedo decir que es INCREIBLE, me deja sin palabras tu facilidad para expresar todo lo que tienes en la cabeza, incluso te llego a envidiar por ello, junto con el poema tengo que confesar que este es uno de los regalos que mas me a gustado. Sigue así, dejando boquiabiertos a todos con tu don para escribir^^
Mario Scarebat Fiction

Will Alvein dijo...

Jo. Qué monada de relato :3